La Copa Confederaciones no es más que un torneo que se sacaron de la manga para poder rellenar un verano sin fútbol. Una pachanga vitaminada con mucho valor para el que la gana y escaso para el que la pierde (incluso un alívio si se cree en las maldiciones). Sin embargo, hay equipos para los que supone vivir un sueño, y es el caso de la selección más humilde de esta edición 2013: la selección de Tahití.
