En la madrugada del pasado jueves falleció Manolo Preciado. Una de esas noticias que te dejan helado el corazón. No porque fuese un entrenador de fútbol, no porque fuese alguien "famoso", sino porque a pesar de todo lo anterior era alguien cercano, auténtico, al que la vida que el destino le había preparado no le había tratado con un ápice de benevolencia.
